Sierra de San Pedro e Parque Nacional de Monfragüe
El territorio comprendido en el proyecto en la Comunidad Autónoma de Extremadura abarca dos espacios naturales de gran valor ecológico y cultural: el Parque Nacional de Monfragüe y la Sierra de San Pedro. Este territorio transfronterizo, por su proximidad y conexión con las zonas de Portugal, adquiere una dimensión aún mayor en términos de biodiversidad y patrimonio común.
Monfragüe, reconocido internacionalmente, destaca por albergar la mayor extensión de bosque mediterráneo y uno de los mejor conservados del mundo. Este ecosistema, caracterizado por la presencia del monte, un sistema agroforestal único, se configura como un valle fluvial modelado por los ríos Tajo y Tiétar. El paisaje resultante es una rica combinación de cadenas montañosas, extensos montes de encinas y alcornoques, formaciones arbustivas mediterráneas, afloramientos rocosos y zonas húmedas. La heterogeneidad de los hábitats sustenta una biodiversidad excepcional, con más de 280 especies de vertebrados. Entre ellas se encuentran especies emblemáticas de la fauna ibérica, como el águila imperial ibérica, en peligro de extinción, el buitre negro, una de las aves necrófagas más grandes de Europa, y varias especies de aves acuáticas que encuentran refugio en los embalses y ríos. La importancia de Monfragüe se refleja en sus diversos estatutos de protección: Parque Nacional (el nivel más alto de protección en España), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), parte de la Red Natura 2000 y Reserva de la Biosfera por la UNESCO, que reconocen su valor a nivel mundial. El objetivo principal de estas designaciones es la preservación de los complejos ecosistemas mediterráneos, la conservación de las especies que los habitan y la promoción del desarrollo socioeconómico sostenible para las comunidades locales, buscando un equilibrio entre la actividad humana y la conservación del valioso patrimonio cultural asociado a este territorio.
La Sierra de San Pedro, que forma parte de la cordillera de los Montes de Toledo, se extiende entre las provincias de Cáceres y Badajoz, actuando como separador natural entre las cuencas del Tajo y del Guadiana. Su paisaje se caracteriza por una transición entre zonas de bosque mediterráneo, con predominio de encinas y alcornoques, y bosques ribereños, donde destacan especies como alisos, sauces y fresnos, creando corredores ecológicos de gran importancia. Esta sierra es un refugio fundamental para diversas especies de fauna, en particular aves rapaces, compartiendo con Monfragüe la presencia del águila imperial ibérica, además de otras como el buitre negro, el águila real y el águila de Bonelli. También alberga poblaciones de otros mamíferos, como la nutria, indicadora de la buena calidad del agua, la gineta, el gato montés y el lince ibérico, aunque con presencia más escasa. La Sierra de San Pedro, al igual que Monfragüe, está protegida, incluyendo su designación como Zona de Especial Protección para las Aves y Zona de Interés Regional, con el objetivo de conservar sus valiosos valores naturales y promover el desarrollo rural sostenible.
La gestión integrada de este territorio transfronterizo de aprendizaje se orienta hacia un modelo de desarrollo sostenible que armoniza la conservación del valioso patrimonio natural y cultural con el bienestar de las poblaciones locales. El objetivo es invertir la tendencia a la despoblación rural, un problema común en estas zonas, mejorar el acceso a los servicios básicos, especialmente para la población de edad avanzada, y promover actividades económicas sostenibles y diversificadas, como el turismo natural y ornitológico, el uso responsable de los recursos naturales (como la producción de corcho, miel o productos derivados del cerdo ibérico, tradicionales en el montado), y la recuperación de oficios tradicionales, generando oportunidades de empleo local. Se presta especial atención a la valorización del patrimonio cultural, incluidos los vestigios arqueológicos, como los complejos megalíticos presentes en la zona, las tradiciones locales y las particularidades lingüísticas de la zona fronteriza, donde se entrelazan el español y el portugués. En resumen, el objetivo principal del proyecto CI Montado-Dehesa y de la gestión del territorio es la preservación de este valioso espacio como un enclave rico en biodiversidad y cultura, generando un desarrollo sostenible que beneficie a las comunidades locales y garantice la conservación para las generaciones presentes y futuras.